domingo, 29 de marzo de 2009

La Música del Siglo XX


La Música del Siglo XX
Diego Fischerman
Paidós. Buenos Aires, 1998


Al hilo de la entrada anterior se me ocurrió rescatar un libro que puede servir como introducción o complemento al tema desarrollado en el Curso de Cultura Musical que se está celebrando en el MACUF.

¿Qué es la música contemporánea? Con el pretexto de contestar a esta pregunta formulada a Luigi Nono en una conferencia, el músico y escritor argentino Diego Fischerman se ocupa en cartografiar musicalmente el siglo XX.

Consciente de la complejidad de la tarea, el autor busca un marco común a partir del cual explicar la diversidad de propuestas musicales de los últimos cien años y lo encuentra en su carácter problemático: la música del siglo XX experimenta la necesidad de preguntarse, antes de existir, acerca de su estética; la respuesta es la propia obra.

Esta particularidad, que supone la búsqueda de nuevos principios constructivos a partir de un diálogo con la música del pasado, comportará el protagonismo de nuevas variables sonoras y el desarrollo de un nuevo discurso.

Fischerman comienza explicando la adopción de modelos escalares previos a la tonalidad funcional en Satie y de recursos compositivos no dependientes de las relaciones acórdicas en Debussy como modos de escapar a la direccionalidad tonal. A continuación trata la evolución de Schoenberg desde el hipercromatismo de inspiración wagneriana a un racionalismo inspirado en Brahms.

Estos tres compositores reaccionaron de diferente forma frente al principio rector del sistema tonal: el juego alrededor de la modulación armónica. De este modo, estableciendo un diálogo con el pasado, los principales elementos constructivos del discurso musical eran desplazados a un segundo plano, dejando su lugar a otros como el timbre, el color o el ritmo.

De un modo similar, desde el dodecafonismo de la Segunda Escuela de Viena hasta los minimalistas, pasando por el formalismo de Stravinsky, Varèse como precursor de la electroacústica, la música concreta, el neomedievalismo y otras corrientes musicales, Fischerman va explicando de manera concisa y didáctica lo que dejó tras de sí el siglo XX.

Concluye el libro con una postdata en la que el autor habla de la preponderancia del valor estético de la obra musical sobre el histórico. Fischerman destaca el caso de determinadas creaciones de compositores norteamericanos, cuyo interés radica en lo que tienen de reflexión sobre la naturaleza del arte, siendo obras musicales no para ser escuchadas si no "contadas" – se cita como ejemplo 4'33'' de John Cage -.

Pero si bien la importancia estética de gran parte de las obras tratadas en el libro es sólo relativa, en conjunto acabaron por provocar un cambio de gran trascendencia al hacer necesario un tipo de oyente nuevo.

martes, 24 de marzo de 2009

El Oído Contemporáneo / Curso de Cultura Musical


No Museo de Arte Contemporáneo Unión Fenosa da Coruña vense celebrando desde decembro do ano pasado un interesante Curso de Cultura Musical. Ésta é a súa primeira edición e comprende unha serie de clases maxistrais de temática diversa co obxectivo de ofrecer unha visión panorámica sobre os diferentes ámbitos de especialización musical na actualidade.

O curso complementa a terceira edición do ciclo de concertos El Oído Contemporáneo, que ten lugar tamén no MACUF e que se céntra na música do século XX. Entre o tres de abril e o trinta e un de maio poderase asistir á interpretación de obras de Ichiyanagi, Feldman, Hindemith, Messiaen e de compositores holandeses da actualidade.

martes, 24 de febrero de 2009

Pop para gente extraña


Bart Davenport + La Brigada

Festival IN-SOMNI'09
La [2] d'Apolo, Barcelona
20 de febrero, 20:30 h

La actuación de Bart Davenport en La [2], una sala de aforo mediano anexa a la legendaria Apolo de Barcelona, me sirvió para confirmar la solvencia de este artista californiano sobre el escenario. No es que albergara dudas al respecto, ya lo había podido comprobar en su aparición en Los Conciertos de Radio 3, de TVE, acompañado por un glamuroso saxofonista, pero me faltaba verlo en vivo, algo que deseaba hacía tiempo.

La tarde empezó con La Brigada, antes conocidos como The Light Brigade, un grupo de Vilanova i la Geltrú que tan pronto visita los soleados paisajes de la costa oeste norteamericana vía Laurel Canyon como se echa unas pintas con Ray Davies en Muswell Hill. Versátiles, con talento para las buenas melodías y gusto por el detalle, añaden a la clásica instrumentación de guitarra, bajo y batería, teclados y trompeta.

El cantante brigadista anunció, pasada la media hora de actuación, la incorporación de un sexto componente que les acompañaría en un par de temas. Esa incorporación no era otra que la del propio Bart Davenport, un tipo menudo y de expresión tan amable como vivaracha que había estado bailando y aplaudiendo de manera entusiasta las canciones de los de Vilanova, engrosando el escaso público inicial.

Tenían preparados dos hits. El primero fue Between Clark and Hilldale, de Love y el segundo Euphoria, del propio Davenport, canción con regusto stoniano que le permitió ejecutar con soltura todo su repertorio de movimientos de baile, destacando sus clásicos amagos twist.


Esta parte final de la actuación de La Brigada seguro que hizo despertar en más de uno el deseo de ver a Bart Davenport acompañado por una banda, ya que en sus continuas visitas a España - excepción hecha de The Loved Ones, su encarnación mod - siempre ha actuado como solista, o al menos así me consta.

Claro, en cuanto suenan los primeros acordes de guitarra acompañando su polivalente voz, lo de la banda pasa a un segundo plano. En La [2] ni siquiera necesitó respaldo instrumental para iniciarnos en su clase magistral de orfebrería pop. El recital comenzó a capella, con algo que sonaba a balada isabelina, y continuó con la retahila de magníficas canciones que forman el catálogo de Bart, siendo Palaces, su último disco, el principal protagonista.

Los momentos álgidos en cuanto a popularidad llegaron con A Young One, Clara y Jon Jon, en los que parte del respetuoso público - gente extraña de Barcelona, en palabras de Bart - sumó su voz, me incluyo, a los irresistibles estribillos entonados por este pequeño gran hombre. Tan irresistibles que lo cierto es que se hacía difícil no tener la sensación de estar viviendo por un momento en Hamelin, dispuestos a seguir al Bart-flautista cuando bajara del escenario y atravesando la sala continuara tocando en la calle, persuadidos de la verdad contenida en esa jubilosa afirmación que dió nombre a otro de los referentes del soft-rock de las dos últimas décadas, Papas Fritas: POP HAS FREED US.

El concierto se terminó en tres bises, pero pudo haberse prolongado el tiempo que a Bart le hubiera dado la gana. Ni la pareja de sesentañeros que tenía a mi lado con los ojos como platos, ni el arrebatado cantante de La Brigada, que se sabía prácticamente todas las letras del californiano, ni, por descontado, servidor, nos hubiéramos movido de allí hasta que hubiera agotado su repertorio; y creo que la mayor parte de los que se dieron cita en La [2] hubiera hecho lo mismo. ¿Quién dijo aquello de que "lo bueno, si breve, dos veces bueno?


Al margen del concierto, me gustaría llamar la atención sobre otras formaciones en las que Bart Davenport despliega su talento, creo que merecen la pena:

Honeycut, una originalísima banda de nervio electrónico y vocación bailonga que cuenta con el atractivo adicional de tener como teclista al gran RV Salters.

http://www.youtube.com/watch?v=ee98ZDZAVf8&NR=1

http://www.myspace.com/honeycutmusic

The Loved Ones, o Bart goes mod.

http://www.youtube.com/watch?v=Z-M-vMsSRII


Finalmente, los que se hayan quedado con ganas de saber cómo suena Bart Davenport en directo con banda de acompañamiento pueden recurrir a la descarga de las canciones alojadas en esta web:


http://daytrotter.com/article/1595/bart-davenport




La fotografía que encabeza esta entrada está tomada por Quique López, colaborador en el blog alterna2. Para ver más fotos de Bart o disfrutar del buen hacer de Quique clicar aquí.

lunes, 23 de febrero de 2009

Faustakraut pasta (IV)


Can’t get no satisfaction? All you need is Faust.

En el capítulo anterior de esta serie vinculé a los Beatles con Faust de una manera un tanto caprichosa, pero la verdad es que hubo un momento en el que sí se estableció una relación entre ambos, tan remota como significativa.


En Why don’t you eat carrots, corte de inicio de Clear, el primer disco de Faust, se escuchan, como tomadas de una emisión de radio y de forma sucesiva, un par de compases de I can’t get (no) satisfaction y otro par de All you need is love. En un breve lapso, la música de Beatles y Stones es sepultada por un par de arreones de feedback; a continuación suena una secuencia de notas de piano y, acto seguido algo que, a falta de una etiqueta más inspirada, se podría definir como pop cubista. El propósito de Faust quedaba establecido en este antílogo sonoro.

El periodista y productor Uwe Nettelbeck, animado por Kurt Enders, A & R de Polydor en Alemania, quién tenía la convicción de que existía un espacio para la nueva música alemana en la esfera del rock internacional, juntó a una serie de músicos en un estudio construido a la sazón en Wümme, una ciudad situada entre Hamburgo y Bremen.

En palabras del propio Nettelbeck:
La idea era no copiar nada de lo que estaba ocurriendo en la escena rock anglosajona – y funcionó. Faust me gustan más que The Beach Boys, The Velvet Underground o los primeros Mothers debido a que su música no es sólo un “producto industrial”.

"Ellos no son “profesionales” en ese sentido – sólo intentan ser ellos mismos y no hacer otra cosa que no sea su propia música. Siempre me ha gustado la idea de editar discos que careciesen de un acabado convencional en términos de producción pero con esa particular sensación de espontaneidad que echo de menos en el negocio. En otras palabras: los discos deberían sonar como bootlegs, como grabados por alguien que acudiera a un ensayo o una improvisación y posteriormente montase el resultado de modo incoherente.
Los dos insertos que abrían el primer corte del disco no eran, por tanto, una mera cita o algo casual, sino una concisa declaración de principios: superar el carácter mimético del grueso de los grupos alemanes contemporáneos. El primer paso consistía en darle la extremaunción al canon rock.

Nettelbeck eludía cualquier comparación estilística para poner el énfasis en el objetivo: mientras los tres grupos que menciona rendían "productos industriales", lo de Faust era concebido más como un work in progress para el que la edición de un disco no constituía tanto un fin como un hecho testimonial.


La prueba incontestable de esta afirmación es The Faust Tapes, un surtido de maniobras orquestales caseras editado en 1973 por Virgin al más que módico precio de cuarenta y nueve peniques – ese año se vendieron cincuenta mil copias; más tarde se supo que la jugada fue rentable para la compañía, aunque en su momento pareciera un suicidio económico -. Según cuenta Julian Cope en Krautrock Sampler, los chicos que formarán años después The Simple Minds se deshicieron de sus copias de The Faust Tapes arrojándolas desde el tejado de su apartamento, hecho que basta para acreditar la gran calidad del disco.


Continuando con las palabras de Nettelbeck, si bien es cierto que Faust no parecían muy interesados en el acabado de sus grabaciones, sí que hay influencias anglosajonas en su música, concretamente de los grupos a los que Nettelbeck hace alusión.

Ya destacamos la importancia de Stockhausen en la segunda entrega de Fastakraut Pasta. El músico alemán había estado trabajando en 1952 junto a Pierre Schaeffer, pionero de la música concreta cuya influencia en el ámbito del rock ya diera sus frutos en 1966, año de la edición de Freak Out, primer disco de The Mothers of Invention, el grupo del californiano Frank Zappa, un referente para los alemanes.

También la sombra de The Velvet Underground planea sobre Faust. Julian Cope insiste en la fascinación de éstos por Andy Warhol y la escena experimental neoyorkina. En 1972, Tony Conrad, el que fuera componente de The Dream Syndicate junto a John Cale y La Monte Young, se desplazó a Wümme para grabar Outside the Dream Syndicate junto a tres componentes de Faust. En Krautrock Sampler Zappa aparece citado junto a The Fugs como una de las influencias más notables en el underground germano de finales de los 60, si bien Cope muestra ciertas reservas hacia la música del primero.


En cuanto a los Beach Boys, Nettelbeck era fan suyo, o al menos eso afirmaba en el inserto de Clear;..., pero hay un mundo entre el sonido de los broncíneos chicos de la playa y el de los kraut freaks de la gélida Wümme, al menos hasta que Brian Wilson renunció a las giras para ejercer de Crusoe en su estudio, transmutando el pop pueril de sus primeras obras en gospel de retórica lisérgica.


Otras influencias podrían ser las de Roxy Music o bandas del sonido canterbury como The Soft Machine. En cualquier caso es bastante patente que Faust no estaban creando ex nihilo, pero eran tan singulares que casi lo parecía.


(En la foto se ve a Nettelbeck manipulando la consola junto a los componentes de Faust).

sábado, 7 de febrero de 2009

Bart Davenport

Bart Davenport

18 febreiro 20:00 h, Sala NASA, Santiago de Compostela.
19 febreiro 20:00 h, Casa de Arriba, Vigo.

Temos de visita por Galicia a un dos mellores compositores e intérpretes de música pop na actualidade: Bart Davenport.

O seu é un mosaico no que concorre case toda a serie de estilos musicais que floreceron durante as décadas dos sesenta e os setenta, refundidos con personalidade e actitude contemporánea: dende o sweet soul ao folk pasando polo rock psicodélico ou o pop máis intimista.

Lennon e McCartney, The Incredible String Band, Marcos Valle, The Hollies, o exquisito Homegrown de
Don Agrati, The Originals, Burt Bacharach, John Sebastian e mesmo os Stones resoan no repertorio deste músico californiano.

Acaba de editar Palaces, cuarto disco en solitario que continúa a liña dos seus anteriores traballos: xuntar doce cancións con categoría de single, algo prácticamente insólito hoxe en día.

Valéndose tanto dunha sensibilidade allea a estridencias, que atopa acomodo nas boas melodías, como da súa gran capacidade como intérprete, Barto recolleu o testigo dos grandes, convertíndose no indiscutible adaíl do POP. Temos a sorte de poder velo en directo, eu non o perdería.

Máis concertos en Madrid, Barcelona, Zaragoza e Valencia. Infórmate clicando aquí.

jueves, 15 de enero de 2009

Escuchado en 2008


Mis discos del año son casi siempre los mismos con algún añadido. En esta selección he puesto algunos de los que más escuché el año pasado y que, con alguna baja, engrosarán la lista de clásicos. Ahí van:


Niño Josele - Paz.
Encuentro entre la guitarra flamenca de Niño Josele y el jazz modal de Bill Evans. Quizás el disco que más he escuchado en 2008.

Monteverdi - Vespro della Beata Virgine.
Los albores de lo que se conoce como barroco musical. Música litúrgica para jubilar escuchando.

Oliver Nelson - The Blues & the Abstract Truth.
Un clásico en la senda del iniciático Kind of Blue de Miles Davis. Elegancia y sofisticación. Con Eric Dolphy.

The Original Sins - Big Soul.
Reencuentro con uno de mis discos favoritos en la década pasada. Farfisa, fuzz...ingredientes básicos del rock de garage que no faltan en esta banda tan singular a la vez. No es una novedad, pero hacía tantos años que no lo escuchaba que he decidido incluirlo en la lista.

Bill Callahan - Woke on a Whaleheart.
Callahan suena a Sisters/Lovers, Berlin y a veces hasta a Troubadour. "Diamond Dancer" es una de mis canciones del año.

Mr. Partridge - Take Away.
Andy Partridge recomponiendo a XTC en la segunda edad dorada del rock.

The Luke Toms - The Forever House.
Alguien decide salir a la palestra tras una dieta musical intensiva a base de Dexy's, Love, ELO, Bowie y Carusso.

Sir - Trapped In A World Of Make Believe.
En las antípodas de The Luke Toms.

John Tchicai Group - Timo's Message.
Free-jazz grabado en Suiza en los 80. "Hard-listening", la vía mística de la música.

Luciano Berio / Edison Denisov - Duetti per due violin / Sonata for two violins.
Una serie de piezas para practicar con el violín y una muestra de lo versátil que puede ser este instrumento.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Tsukiko Amakawa + Núcleo O.M.E.GA



Tsukiko Amakawa+ Núcleo O.M.E.GA
Sala NASA
San Lourenzo, 51-53 B, Santiago de Compostela
21:30 h. Entrada 5 €.

Hoxe día 3 de decembro, na sala NASA de Santiago de Compostela, terá lugar una nova sesión vibracional na que van participar músicos do colectivo de improvisación O.M.E.GA e a pianista Tsukiko Amakawa.

As Sesións Vibracionais consisten nunha serie discrecional de actuacións presentadas na NASA e que están centradas na música experimental, a improvisación libre ou conducida, etc..

Neste caso o Núcleo O.M.E.GA consta de dous músicos, o contrabaixista Pablo Pérez e o vibrafonista Carlos Castro, aos que se une a pianista xaponesa. Executarán pezas de maneira conxunta e a solo.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Zan Hoffman & Masters of the Ungentlemanly Art



La Casa Fantom +
Zan Hoffman's Masters of the Ungentlemanly Art +
The Black Gramola Conspiracy

Casa das Atochas, A Coruña
21 nov 2008, 20:30 h
Entrada 4

En 1982 Zan Hoffman descubrió la magia del sonido a través del micrófono de su walkman: la abracadabrante fórmula "pause + rec" le permitía, pertrechado con un rudimentario Panasonic, auscultar el multiverso sonoro oculto entre las cuatro paredes de su habitación. Al poco tiempo empezó a registrar las primeras expediciones sonoras por el entorno doméstico, las roomscapes, actividad que le llevaría a la creación del sello Zidsick, en 1984, un modo de intercambiar grabaciones originales con hometapers - gente que, como Hoffman, grababa su música en cinta de casete - de todo el mundo y aportar así su granito de arena a la "cassette culture".

Hagamos un poco de historia. Los últimos años de la década de los 70 vieron el apogeo de la cultura del "hazlo tú mismo" y el impulso de la ética de la autogestión. En el Reino Unido, The medium was the tedium, sencillo de Desperate Bicycles, se considera el hito de un periodo de febril autoedición que durará aproximadamente tres años, alcanzando un pico de más de 800 sellos discográficos indies en 1980.

La contrapartida de la ética DIY - siglas para Do it yourself, hazlo tú mismo - fue el descenso exponencial en la calidad musical de las grabaciones y la saturación del "mercado" por sobreabundancia de artistas, un caso de muerte por éxito. La situación de incertidumbre hacía que los grupos se lo pensaran dos veces antes de invertir los ahorros en la grabación de un disco cuyas posibilidades de hallar destinatario eran más que remotas. Se presentó así la ocasión para la cinta de casete, un medio mucho más económico para editar - ya se disponía de grabadoras de 4 pistas a precios asequibles - y que además permitía el contacto directo vía correos con un público que podía encontrar en el mercado reproductores de casete a precios también populares. Era un nada desdeñable paso adelante en la lucha contra los intermediarios en el negocio musical desde que, con el punk, se desatara la guerra a las multinacionales: el cambio de paradigma en la recepción y distribución musical estaba servido.

Por un lado, esta floreciente cultura del casete fue inmediatamente captada por la industria, que pretendía canalizar el potencial torrente de creatividad y dinero que manaba del post-punk. Por otro, cientos de grabaciones de artistas irrecuperables para el mainstream continuaron circulando a través de las oficinas de correos de todo el mundo, y lo harían hasta solaparse con la llegada de los formatos digitales. El interregno de la cinta magnética duraría aproximadamente cinco años, entre 1979 y 1984, pero algunos de sus instigadores se mantuvieron en activo hasta el presente. Tal es el caso de Zan Hoffman.

En la cultura del casete, además del contenido importaba el continente; el diseño de la portada o la confección del empaquetado permitían incorporar técnicas que los artistas vinculados a movimientos post-Fluxus acostumbraban a usar. De este modo la interacción entre los que se movían en el ámbito del mail art, la poesía visual, el copy art o el stamp art y los hometapers era bastante habitual.

Zan Hoffman cambiaba arte por correo antes de saber que existían redes de distribución de casetes. A través de la sección Castenettes del mítico fanzine Op Magazine, en la que se reseñaban cintas caseras, entró en contacto con personas que intercambiaban su música en este formato. Compiló sus grabaciones bajo el título de The Subtle Art of Puddle Pushing, a cargo de los Zanstones, y comenzó su andadura en el mundo de la cassette culture.
*

La música de Zan conserva el carácter especulativo y lúdico de sus primeras roomscapes. El modo de trabajar iterativo asociado a los proyectos desarrollados en colaboración se vale de la reinterpretación sucesiva del material de partida, por lo que técnicas como el reciclado, el collage o cualquier otro tipo de intervención sobre un material dado son recursos habituales en este prolífico músico.

Masters of the Ungentlemanly Art y Here Be Monsters son algunos de los nombres para sus trabajos colaborativos. Como Zanstones presenta en directo material grabado previamente en la ciudad que le acoge y desde 1993, con el alias de Bodycocktail, sus ocurrencias proto-new wave-desquiciado en torno a un teclado/sampler Ensonic Mirage.

Compartir espacio con Zan Hoffman es celebrar más de 25 años de actividad musical errática y marginal - en el buen sentido -, compulsiva, lúdica, asociativa y cientos de cosas más. Una cita ineludible.

Casa das Atochas
Atocha alta, 14
A Coruña

Z. H. estará además en:

20 nov 2008 21:00 - A cova dos ratos, Vigo
22 nov 2008 20:00 - Estarlux, Ferrol

El cartel que encabeza esta entrada es obra de Sergi S. Massó.