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sábado, 2 de mayo de 2020

Progresa inadecuadamente



¿Y el progreso (en la música)? Escribe Chesterton:
Gran parte del prosaísmo de la historia se debe a la idea de progreso, pues la historia debe ser progreso invertido. Si las cosas se han ido haciendo siempre automáticamente cada vez más brillantes y mejores, entonces seguir la huella de las cosas hacia atrás es penetrar cada vez más no sólo en la oscuridad, sino también en el prosaísmo. Es pasar del oro al plomo y del plomo al barro; de las novedades bellas a las negaciones monótonas. Pero, en realidad, esas novedades bellas jamás han aparecido sino cuando fue negada a su vez esa teoría negativa del pasado. Han aparecido cuando la gente empezó a explotar la cantera de una civilización más antigua porque era más civilizada que su propia civilización. Eso es, evidentemente, lo que sucedió en el Renacimiento, pero sucedió también en muchos casos en que es menos evidente.
Gilbert K. Chesterton. El color de España y otros ensayos. Ediciones Espuela de Plata. Sevilla, 2009.

domingo, 3 de agosto de 2014

El genio


Si en la entrada anterior hacíamos referencia a la autoría divina de la música, ahora la haremos al genio y a su relación con el progreso. 

Es en el siglo XVIII cuando uno de los tópicos que más se discuten es el del desarrollo humano en distintas etapas, desde la barbarie a la civilización.

La figura del genio - persona dotada de un talento superior - se va perfilando también durante el XVIII y un siglo más tarde la encontraremos en la Enciclopedia Británica, ya vinculada a la idea de progreso de las artes.

No perdemos de vista a la divinidad, puesto que inicialmente "progreso" no es más que otra manera de llamar a la Providencia: es por la acción de Dios, y a través de determinados individuos, como llega el conocimiento a la humanidad. 

Finalmente la idea de progreso se entenderá como la secularización de la Providencia y a partir de entonces el genio responderá a la capacidad creadora del individuo, desvinculada de cualquier intervención divina.