miércoles, 16 de febrero de 2022

El arte de masterizar

 


Marta Alvear. 

sábado, 2 de mayo de 2020

Progresa inadecuadamente



¿Y el progreso (en la música)? Escribe Chesterton:
Gran parte del prosaísmo de la historia se debe a la idea de progreso, pues la historia debe ser progreso invertido. Si las cosas se han ido haciendo siempre automáticamente cada vez más brillantes y mejores, entonces seguir la huella de las cosas hacia atrás es penetrar cada vez más no sólo en la oscuridad, sino también en el prosaísmo. Es pasar del oro al plomo y del plomo al barro; de las novedades bellas a las negaciones monótonas. Pero, en realidad, esas novedades bellas jamás han aparecido sino cuando fue negada a su vez esa teoría negativa del pasado. Han aparecido cuando la gente empezó a explotar la cantera de una civilización más antigua porque era más civilizada que su propia civilización. Eso es, evidentemente, lo que sucedió en el Renacimiento, pero sucedió también en muchos casos en que es menos evidente.
Gilbert K. Chesterton. El color de España y otros ensayos. Ediciones Espuela de Plata. Sevilla, 2009.

domingo, 10 de noviembre de 2019



Más citas con la música jazz en A Coruña y Lugo:

https://www.afundacion.org/es/prensa/noticia/ciclo-butaca-de-jazz-afundacion-a-coruna

http://jazzlugo.com/

lunes, 5 de noviembre de 2018

lunes, 22 de octubre de 2018

Vinilo HD

Rebeat HD Vinyl

Queda poco para que Rebeat Innovation, la empresa del austriaco Günter Loib, saque al mercado el vinilo HD. Las primeras copias deberían estar disponibles hacia mitad de 2019.

¿Cuál es la diferencia con respecto al disco de vinilo convencional? Más que en el disco, propiamente hablando, la diferencia está en el estampador, que es el "tampón" que se usa para imprimir el microsurco sobre la almohadilla de cloruro de polivinilo caliente, lo que vulgarmente se conoce como "planchado" del disco. 

A diferencia del convencional, que es de níquel, el estampador HD es cerámico, un material más resistente a la erosión producida por el uso. El estampador de níquel se degrada con cada uso, habiendo de ser desechado una vez superadas las mil estampaciones. Por contra, el estampador cerámico, al no degradarse, logra que la calidad en la impresión sea siempre la misma, ya se trate de la primera copia o de la última. 

Viene a colación aquí hablar de Better Records, la (polémica) tienda de discos más cara del mundo. En Better Records, los discos, tras un minucioso examen auditivo, son valorados en base a su calidad. Es decir, el precio del disco no viene determinado únicamente por el hecho de ser una edición original y por su estado de conservación, si no que pasa también una prueba sonora que discrimina entre ejemplares de una misma serie, asumiendo que la primera copia prensada será siempre mejor que la milésima.

Con el vinilo HD esa valoración auditiva de los discos de una misma serie sería innecesaria, puesto que, como hemos visto, la calidad del estampador no se degrada a lo largo de las sucesivas impresiones. Sin embargo, dado que el estampador se crea por la acción de un láser sobre la plancha cerámica a partir de un archivo digital de alta resolución, los audiófilos más adictos al sonido analógico podrían tener sus reservas a la hora de decantarse por estos prensajes. Y es que esta es otra de las diferencias con respecto a la fabricación de discos de vinilo por el sistema convencional, en la que el surco se graba sobre una plancha de laca con una aguja de zafiro. 

¿Pero a qué tipo de suspicacias habría lugar si la estampación por láser sobre cerámica permite grabar discos con mayor rango dinámico, mejor relación señal/ruido, aumentando, además, su capacidad en un 30%? Como Santo Tomás de Aquino no creeremos hasta no ver. 

En cualquier caso, la propuesta de Loib se une a la creciente oferta en el ámbito de los formatos analógicos, en un momento en el que se está asentando la costumbre de editar y reeditar discos con el marchamo AAA, es decir, discos en cuya fabricación no se ha realizado ningún proceso digital, algo realmente coherente cuando estamos hablando de un formato originalmente creado en un mundo aún analógico. Desde esta perspectiva es pertinente hacerse la pregunta de si Rebeat innovation fabricará estampadores de cerámica a partir de másteres analógicos.

lunes, 15 de octubre de 2018

Streaming.


No llego a fin de mes.


viernes, 15 de junio de 2018

Disonancias.

Denis Diderot


Él.— ¡Oh!, no temáis nada - me dijo -. El punto importante, la difícil cuestión de la que un buen padre debe ocuparse fundamentalmente no es proveer a su hijo de vicios que le enriquezcan, ridiculeces que lo hagan precioso a los ojos de los grandes; eso lo hace todo el mundo, si no sistemáticamente como yo, sí al menos con el ejemplo y la lección; sino indicarle la justa medida, el arte de esquivar la vergüenza, el deshonor y las leyes. Son disonancias en la armonía social que hay que saber localizar, prevenir y evitar. Nada es más aburrido que una sucesión de acordes perfectos. Es necesario algo que destaque, que desbarate el haz y que extienda los rayos.

Denis DiderotEl sobrino de Rameau. Ediciones Cátedra. Madrid, 1985.

viernes, 4 de mayo de 2018

La música.




Si la muerte 
en algo
se parece
al Réquiem
de Mozart,
embarcadme 
esta misma 
noche.
(Y si no,
tampoco importa.
Con que suene
bastará).

Roger Wolfe. Algo más épico sin duda. Editorial Renacimiento. Sevilla, 2017.

jueves, 19 de abril de 2018

32 notas por compás.

Ellington, Holiday, Feather


Otra filípica. Ésta aparece en la contraportada del disco de Ben Webster, "Ben Webster and Associates", editado en el año 1959, justo cuando "The New Shape of Jazz to Come" de Ornette Coleman ejerce las funciones de elefante en una cacharrería y el Coltrane más libre armónicamente emprende el vuelo en Birland.   


Ben Webster

martes, 10 de abril de 2018

For Miles



For Miles  

Your sound is fautless
pure and round 
holy 
almost profound

Your sound is your sound 
true and from within 
a confession 
soulful and lovely

Poet whose sound is played 
lost or recorded 
but heard,  
can you recall that 54 night at the Open Door 
when you and bird 
wailed five in the morning some wondrous  
yet unimaginable score?

Gregory Corso.


sábado, 31 de marzo de 2018

Conversación entre Coque Malla y Neil Hannon

Breve e interesante conversación entre Coque Malla y Neil Hannon (The Divine Comedy), en la que se tratan algunos aspectos del proceso de composición y grabación en el estudio.

domingo, 25 de marzo de 2018

El alma de la Revolución


Los franceses de Marsella no habían tenido más que tres días de instrucción. Habían dejado el Mediterráneo en el momento culminante de un verano abrasador, su organización se la habían arreglado ellos mismos, ellos mismos habían elegido sus oficiales, ellos se habían impuesto la disciplina que observaban. Habían hecho 500 millas de camino, arrastrando cañones a una velocidad exactamente de 18 millas por día; se detuvieron en el puente al término de su avance, aún en formación, cantando todavía su canción, La marsellesa, y al pasar la lista no hubo nombre que quedara sin contestar... Su número, tan pequeño, les ha hecho parecer a algunos historiadores como insignificantes (o como una leyenda); para otros son un símbolo del poder militar que iba a saquear el palacio, mejor que símbolos del ataque mismo; pero eran más que todo esto: eran, como la tradición justamente se lo ha representado, la esencia de la fuerza que decidió el día crítico de la Revolución, lo mismo que su cántico era el alma de la Revolución misma.

Hilaire Belloc, María Antonieta. Ciudadela. Madrid, 2007.

Hilaire Belloc

martes, 27 de febrero de 2018

Los tremendos quince minutos de Abbey Road.



Nick Cohn, el autor del mítico libro Awopbopaloobop Alopbamboom, se despacha a gusto con el Abbey Road de los Beatles.

...

Solo añadir una nota curiosa. En la crítica Cohn dice que Come Together es una reelaboración ralentizada de You Can't Catch Me de Chuck Berry y bueno, digamos que es algo sujeto a interpretación. Pero sí es verdad que hay un préstamo literario:

Come Together (Lennon)

Here come old flattop, he come grooving up slowly
He got joo-joo eyeball, he one holy roller
He got hair down to his knees
Got to be a joker, he just do what he please

You Can't Catch Me (Berry)

New Jersey Turnpike in the wee wee hours
I was rollin' slowly 'cause of drizzlin' showers
Here come a flat-top, he was movin' up with me
Then come wavin' by me in a little' old souped-up jitney
I put my foot on my tank and I began to roll


La leyenda cuenta que Berry llamó por teléfono a Lennon, mosqueado por el hecho de que una canción que se había colocado en el número uno de las listas se valiera de una de sus letras sin la pertinente compensación. El beatle pidió a Berry que la cuantificara en metálico. Éste dijo un número y Lennon extendió un cheque a su nombre por ese valor.


domingo, 18 de febrero de 2018

Los roqueros no van al infierno


Abundando en el tema del rock durante la transición, es recomendable la lectura de este artículo aparecido el pasado quince de febrero en El País.

lunes, 12 de febrero de 2018

Mena y ganga.




"Arrojo la toalla, no participo en más subastas". "Pasa lo mismo aquí, alguien ha pujado hasta 112 € por una reedición de Ballads de John Coltrane, ¡una reedición que no vale más de 25-30 €!"."En los últimos años esto se ha puesto imposible". 

Son mensajes recogidos en un foro de aficionados al jazz. Abundan los comentarios sobre el mercado de segunda mano. Con la moda del vinilo proliferan nuevas editoras de reediciones analógicas, que compiten con las facsimilares. Pero los precios son altos. Las más asequibles están alrededor de los 35 €, siendo la media de unos 55 €, a lo que generalmente hay que añadir los gastos de envío. Así que estos coleccionistas acostumbran a echar las redes en ebay y en tiendas de segunda mano en busca de saldos. Pero las cosas se han empezado a complicar a medida que el vinilo ha ido convirtiéndose en objeto de culto. No hablo de discos de culto, si no de culto al disco. La mayor demanda ha elevado el precio y apenas se encuentran gangas.

La alianza entre el sistema de subastas y las webs que proporcionan datos en tiempo real sobre el precio de cada disco ha hecho que las tiendas de oportunidades hayan dejado de serlo. O mejor dicho, hay oportunidades, pero con discos cuya demanda es mucho menor. Los discos más apreciados salen de las cubetas pasando a la tienda digital, donde son subastados.

Alguien podrá objetar que estos discos salen a subasta con precios irrisorios y por lo tanto esa información sobre su valor es irrelevante. Pero aquí es donde viene el aspecto más polémico: por lo visto, determinados vendedores de ebay tienen perfiles "falsos" o "amigos" cuya misión es elevar fraudulentamente el valor de las pujas.

(El texto vale para los coleccionistas españoles si obviamos lo referente a las tiendas convencionales)

domingo, 4 de febrero de 2018

Ochéntame a bocajarro.

En la España de principios de los años ochenta, el jevi metal campeaba por sus fueros. Tras unos años de "rollo" con Paracelso y Cópula de helado, las bandas de rock duro tomaron por asalto el Festival de rock de la Villa de Madrid. Viendo que el público prefería la greña suelta al cardado se consideró necesario crear tres categorías - pop-rock, jazz-rock y rock duro - y dar así visibilidad a los modernos

El Coleta viaja en el tiempo y nos da su visión del asunto. Dentro vídeo.



miércoles, 27 de diciembre de 2017

Música mundana.


Habiendo mirado estas cosas estupefacto, cuando me rehíce, dije: "¿Qué es esto?, ¿qué es este sonido tan grande y dulce que llena mis oídos?". "Este es - dijo- aquél que se produce por el impulso y movimiento de las propias esferas, descompuesto en intervalos desiguales, pero definidos regladamente en partes proporcionales y que, temperando lo agudo con lo grave, produce afablemente diversas consonancias. Pues, tan grandes movimientos no pueden ser incitados en silencio, y la naturaleza hace que los extremos de una parle suenen graves, de la otra parte en cambio agudos. Por cuya razón, aquella esfera estelífera más alta del cielo, cuya conversión es más rápida, se mueve con un sonido agudo y claro, en cambio, esta lunar e ínfima, con uno  muy grave. Pues la  tierra, la novena, permaneciendo inmóvil en un solo sitio, siempre está fija ocupando el  lugar medio del mundo. Mas aquellas ocho esferas, entre las  cuales la misma fuerza tienen dos, producen siete sonidos distintos en  intervalos, el cual número es casi el nudo de todas las  cosas. Hombres doctos, habiendo imitado esto  con  cuerdas y cantos, abrieron para sí el regreso a este lugar, así como otros que  de prestantes talentos cultivaron en la vida humana divinos estudios. Los oídos humanos llenos con este sonido ensordecieron; y ningún sentido está en vosotros más embotado, así como el pueblo que vive junto a ese lugar donde el Nilo se precipita desde altísimos montes a aquellas que se denominan Catadupta, debido a la magnitud del sonido carece del sentido auditivo.

Marco Tulio CicerónEl sueño de Escipión. Trad. de Benedicto Chuaqui.

lunes, 13 de noviembre de 2017

Proceso constituyente musical.


Hakim Bey


Después de finalizada la Primera Guerra Mundial, el poeta italiano Gabriele D'Annunzio y su ejército de Arditi tomaron la ciudad de Fiume, haciendo de ella un Estado soberano. Junto a Alceste de Ambris, D'Annunzio redactó una Constitución con la música como principio organizativo.

Así lo cuenta el inefable Hakim Bey en el libro T.A.Z*:

En un arrebato, D’Annunzio decidió declarar la independencia y comprobar por cuanto tiempo podría salirse con la suya. Junto a uno de sus amigos anarquistas escribió la Constitución, que declaraba la música como el fundamento central del Estado.  
(...) 
La fiesta nunca acababa. Cada mañana D’Annunzio leía poesía y manifiestos desde el balcón; cada noche un concierto, después fuegos artificiales. Esto constituía toda la actividad del gobierno.  
(...) 
Creo que si comparamos Fiume con los levantamientos de París en 1968 (también con las insurrecciones urbanas Italianas de los primeros setenta), al igual que con las comunas contraculturales Norteamericanas y sus influencias anarco-Nueva Izquierda, deberíamos percatamos de ciertas similitudes, tales como: la importancia de la teoría estética (los Situacionistas); también lo que podrían llamarse «economías pirata», vivir de los excedentes de la sobreproducción social —incluyendo la popularidad de coloridos uniformes militares— y el concepto de música como forma de cambio social revolucionario.

Los títulos LXIV y LXV de la Constitución referían el papel que la música iba a jugar en la Comuna libre de Fiume: 

MÚSICA 
LXIV. En la Regencia Italiana del Carnaro, la música es una institución social y religiosa. Cada mil o dos mil años renace del alma de un pueblo un himno inmortal. 
Un gran pueblo no es solamente el que crea un Dios a su imagen y semejanza, sino aquel que crea un himno para su Dios. 
Si cada renacimiento de un pueblo noble es un esfuerzo lírico, si cada sentimiento unánime y creador es una potencia lírica, si cada orden nuevo es un orden lírico en el sentido vigoroso e impetuoso de la palabra; la música, el lenguaje del ritual, tienen el poder, sobre todo lo demás, de exaltar el logro y la vida del hombre. 
¿No parece que la gran música anuncia cada vez a la multitud absorta y ansiosa el reino del espíritu? 
El reinado del espíritu humano no ha empezado todavía. 
“Cuando la materia operante sobre la materia pueda reemplazar la fuerza física de hombre, entonces el espíritu de hombre empezará a ver el alba de libertad”: dijo un hombre de Dalmacia de nuestro propio Adriático, el vidente ciego de Sebenico. 
Como el canto de gallo anuncia el alba, la música es el heraldo del despertar del alma. 
Mientras tanto, en los instrumentos del trabajo, de beneficio, y del deporte, en las máquinas ruidosas que, aún estas, caen en un ritmo poético, la música puede encontrar sus motivos y sus armonías. De sus pausas es formado el silencio de la décima Corporación. 

LXV. En cada comuna de la Regencia habrá una sociedad coral y una orquesta subvencionadas por el Estado. 
En la ciudad de Fiume, el Colegio de Ediles será comisionado para erigir una gran sala de conciertos con capacidad de al menos diez mil oyentes, equipada con gradas y un gra foso para el coro y la orquesta. 
Las grandes celebraciones coral y orquestales son "totalmente gratuitas" como de los padres de la Iglesia es dicho gracias de Dios. 
El gran orquestal y coral –las celebraciones serán enteramente libres— en el idioma de la Iglesia — un regalo de Dios. 

Arditi


* Hakim Bey. T.A.Z. Autonomedia. Nueva York, 1991.


viernes, 10 de noviembre de 2017

Jazz on a Summer's Day.

En 1958 Bert Stern filmó este precioso documental sobre el festival de jazz de Newport, en Rhode Island, EEUU. Stern recoge con su cámara destellos de estética Ivy League y beatnik en un ambiente relajado. Suena música de, entre otros, Louis Armstrong, Mahalia Jackson, Gerry Mulligan, Dinah Washington, Chico Hamilton, Anita O'Day, Thelonius Monk, Chuck Berry, Sonny Stitt, Eric Dolphy, Art Farmer y Max Roach.


sábado, 21 de octubre de 2017

Savage joy. Muerte y resurrección del rock V.


Uno de mis libros favoritos sobre música popular es Feel like going home. En él, Peter Guralnick da cuenta de sus entrevistas con pioneros del blues y del rock and roll: Muddy Waters, Robert Pete Williams, Charlie Rich, los capos de Sun y Chess records, etc. Es un viaje por carreteras sin asfaltar y cuyos hitos son figuras que viven en el limbo de la historia musical, aún en activo pero relegadas por la irrupción de un tiempo que ya no es el suyo, susceptibles de ser rescatadas por aquéllos que experimentan con angustia la inautenticidad del presente. 
Un Guralnick adolescente había asistido al primer sepelio del rock. Cuando comienza su periplo por los EEUU para hacer las entrevistas que incluirá en Feel like goin home ha transcurrido poco más de una década. En el epílogo el autor cierra contando su propia experiencia y de alguna manera nos devuelve la mirada de ese niño de catorce años que vive con intensidad la emoción liberada por el pequeño pick-up de su dormitorio. 
We had never been South before, and everything was strange to us. The language, the heat, the social customs, the Negro road gang that we saw in their striped convict’s suits somewhere in Virginia or North Carolina. The Festival itself, however, was the same old shuck. It was contrived, it was disorganized, and it was geared irremediably towards a white audience. So that most of the time the bluesmen were overshadowed by the very groups that had come to pay them homage (Canned Heat failed to show, but Johnny Winter appeared with twenty-two amplifiers and assorted equipment), and when they did get to play there was a musty flavour to it, as if the music had been embalmed and specially trotted out for this occasion. These were, in fact, many of the same problems which have plagued every blues “concert” I have attended since I first saw Lightnin’ Hopkins at Harvard twelve years ago: a stiff, unnatural atmosphere, an unbridgeable gulf between performer and audience, and a tendency to treat the blues as a kind of museum piece, to be pored over by scholars, to be admired perhaps but to be stifled at the same time by the press of formal attention. It was a depressing realization and one that left me on the whole with the feeling that even in its own backyard blues had ceased to be a living experience. 
Well, I no longer feel that’s true. Certainly blues is the property of an older generation whose days are just as certainly numbered. Then, too, there is little question that the sense of regional isolation which gave rock ’n’ roll as well as blues much of its original impetus is fast dying out, to be replaced by a form of cultural homogeneity which denies local differences or distinctions. All across the country the radio announcers have the same bland voice, and I couldn’t help thinking as I drove down to Memphis how different it must have been for Elvis or Johnny Cash or Carl Perkins, growing up listening to B.B. King and Howlin’ Wolf and Sonny Boy Williamson on the radio, seeing Muddy Waters and Junior Parker and Joe Hill Louis as popular artists of the day. It’s almost as if they were living in another world. And yet doing this book taught me that world still exists, and that despite the fierce assault of time upon it the music has an ongoing vitality.
Seeing Hound Dog Taylor at Florence’s a few blocks from the University of Chicago playing for a crowd that has no more idea of the existence of twentieth century comforts than it did before leaving Mississippi. Listening to Buddy Guy relaxed and singing for his own people in a way that was altogether different from any of the countless times I have seen him perform for white audiences. Couples dancing and life surging around the pounding relentless beat. Robert Pete Williams at home in rural Louisiana, playing his guitar for himself and his friends with a confidence and a sense of place that no frequenter of jazz festivals or blues concerts will ever sense. Charlie Rich singing from the depths of his soul for an audience of boosters and parvenus—native Memphians who want to make good in an ad agent’s world. The girl who selected “Dust My Broom” on the jukebox of one of the Chicago clubs and then sang along with lyrics that had been composed before she was born. The atmosphere of any one of the South Side joints where heads turn when you walk in not so much out of hostility as real curiosity that a white should venture into their sealed-off world. A man named Honey offers to buy you a drink, his girl wants to dance, and you look for the catch, you wait for the delayed explosion. There is none; it is just manifest good will, people are glad to see you somehow and after a while you, too, begin to feel part of a community that has been created almost as a shelter against the storm outside. 
All these glimpses add up to a picture which is not necessarily coherent but which puts me back in touch with the feeling that originally drew me to the music. It was, when I first heard it, an emotional experience which I could not deny. It expressed for me a sense of sharp release and a feeling of almost savage joy.

Peter Guralnick. Feel Like Going Home. Back Bay Books. Nueva York, 1999.