lunes, 2 de agosto de 2010

El Ambigú, D.E.P.


Me enteré leyendo el periódico: cesado. Fin de ciclo. Era el último de los tres mosqueteros: Ordovás, Chema Rey y él, Diego A. Manrique. Mucho tiempo había pasado desde aquel Diario Pop de los primeros ochenta. Ahora despachaba eclecticismo con criterio desde el micrófono de El Ambigú, en Radio 3: un día boogaloo, al siguiente remezclas de temas de The Clash o algo del gran Tommy McCook; quizás se arriesgara con el irradiable Exile on Main Street de Pussy Galore o diese la tabarra con algo de letfield último grito...Entre canción y canción sustanciosos comentarios, muchas veces aderezados con un buen chorretón de sarcasmo.

Junto con el contestador de Siglo XXI, era el único programa de Radio 3 al que prestaba algo de atención. Merecía la pena buscarlo en el dial, aún a riesgo de toparse con el de Julio Ruíz o de escuchar un par de compases de aquello que perpetraban desde Área Reservada.


La emisora ha ido cambiando con los años, como es natural. En esa parrilla que sirve ahora para hacer churrasco con las viejas glorias se han ido acomodando nuevos espacios en los que suenan reggae, flamenco, rap y otros estilos antes ausentes. Continúan clásicos como Carlos Galilea, Juan de Pablos o el entrañable "Cifu", con sus interminables listas de intérpretes de jazz. Así las cosas, y pese a las bajas, no creo que la situación sea como para lamentarse en exceso, y menos después de ver como el vecino acaba de salvar las barbas in extremis, cuando ya las había puesto en remojo: la británica BBC 6, que vendría a ser - con bastantes matices - el equivalente de R3, estuvo a punto de desaparecer "por reajustes". Se puede decir que la mera supervivencia de una emisora de estas características es casi un milagro.

La salida de Diego A. Manrique no ha estado exenta de polémica. Él expone sus razones en esta entrevista para EFEME. Por otra parte, la dirección de RNE se ha limitado a decir que:
"Diego Manrique ha cesado como asesor de la dirección de RNE y ha rechazado seguir haciendo el programa “El Ambigú". La dirección de RNE ha decidido prescindir en estos momentos de esta figura de asesor de la dirección por un reajuste de su organigrama. La dirección de RNE ha ofrecido a Diego Manrique seguir realizando el programa “El Ambigú” en Radio 3, lo que él ha rechazado".
La cosa no tiene visos de solucionarse y es muy difícil que un programa como El Ambigú encuentre acomodo en otra emisora. Esperemos, por el estado crítico en el que se encuentra la programación musical radiofónica en España, que la próxima vez que se plantee una situación como ésta, los que han de tomar las decisiones, a falta de sentido estético traten de usar el común.

lunes, 19 de julio de 2010

Crisis



Luis J. Ruiz entrevista a Karina, cantante, para el diario La Rioja, edición del 19 de julio de 2010.


Pregunta: Aquellos conciertos de antaño también han perdido peso.

Respuesta: Sí, ahora actúo más en centros culturales...

jueves, 1 de julio de 2010

Jazz entre amigos


A la rondalla viril, a la sana cobla, vienen a sustituirle las brutales estridencias del "jazz-band", importación de una "música de negros" aderezada con el degradado ambiente del "cabaret" y que la inconsciencia de agotadas juventudes ha elevado a la categoría de arte de moda. Inútil decir que eso ya no es música para el pueblo, sino música contra el pueblo, en la cual solamente palpita una bestialidad de seres en celo, y un primitivismo de bosque africano.

Eduardo López Chavarri. Música popular española. Barcelona, Labor, 1940 (1ª edición 1927).

jueves, 17 de junio de 2010

Técnica



[...] De algún autor se afirma que tiene técnica, pero no inspiración. Esto es falso: ni tiene técnica ni tiene inspiración. El que puede imitar hábilmente algo, no tiene técnica, sino que la técnica le tiene a él: la técnica de algún otro. [...] No hay técnica sin inspiración, pero esta debe tener su propia técnica.

Arnold Schoenberg. Problemas de la enseñanza artística (1910).

martes, 1 de junio de 2010

Via Stellae



A quinta edición do Via Stellae, Festival de música de Compostela e os seus camiños, comezará o vindeiro día cinco de xuño. O programa está dispoñible nesta web.

lunes, 24 de mayo de 2010

Encyclofunk




En Sound Effects Simon Frith analiza la incorporación de los músicos negros estadounidenses al zoco del pop en las décadas de los veinte y los treinta. La industria privilegió la composición frente a la ejecución, protegiéndola mediante los derechos de autor; consecuentemente, se apropió de un acervo musical nacido al calor de la espontaneidad. Las cualidades "vivas" de la "música negra" - se puede leer un artículo muy interesante de Philip Tagg sobre esta denominación -, propias de la interpretación en directo, entraban en crisis a causa de la creciente importancia otorgada a la figura del autor y del desarrollo de la tecnología de grabación y reproducción. Este mismo sistema de negocio permitió explotar la inmediatez expresiva inscrita en la voz de los artistas negros, mercadear con su "soul"; Frith cita a Ian Hoare, que explica como

Incluso en el jazz instrumental, el modo básico de expresión descansa en la imitación de los efectos de la laringe humana
A la larga, concluye Frith, este énfasis en la expresión acabaría por convertirse en un lastre una vez que el rock empezó a ser vehículo para un tipo de "expresión artística genuinamente individualista", deliberada, en la que se perdía naturalidad y se ganaba en autoconciencia y complejidad. Paralelamente el soul, de camino hacia el éxito, empezó a ser cuestionado: en 1970 los críticos de Rolling Stone y NME echaban pestes sobre los discos de Motown, considerándolos "una papilla de Muzak vacuo y tonterías pretenciosas".

Con todo, a partir de What's going on, de Marvin Gaye y la posterior mudanza de Tamla Motown a Los Ángeles, el pop soul de la casa se escurrirá ocasionalmente hacia un tipo de música más artística e individualista: valga como ejemplo Innervisions de Stevie Wonder - aceptado como "artista" rock por la crítica junto a otros músicos negros como Sly Stone o Jimi Hendrix -, obra de madurez tras una etapa iniciada con otro disco de significativo título: Music of my mind.


Mente y cuerpo, o mejor dicho: mente o cuerpo...De nuevo Simon Frith:

Lo que se asumía era que mientras la música negra era importante como una expresión de vitalidad y excitación - era, en otras palabras, "buena para bailar" - carecía de las cualidades reflexivas necesarias para una expresión artística genuina. (La versión más cruda de este argumento apareció a finales de los 70 cuando la contraportada de Rolling Stone aparecían anuncios de camisetas en las que se leía "Disco Sucks!" (la música disco apesta)

Unos cuantos siglos atrás, Platón se mostraba temeroso ante la música como fuente de placer, ya que alejaba al oyente de la contemplación de la belleza y sus virtudes ético-educativas; en contraste, los epicúreos acentuaban, contra las corrientes moralistas, su valor hedonista. Estas distinciones prefiguraban la dicotomía cuerpo/mente que se volvería más clara a partir del siglo XVII con Descartes. Así, el viejo conflicto entre lo emocional y lo racional se cuela de matute en las inquisitorias de la crítica rock de los años setenta: por un lado la "música negra", orientada al baile, por otro el rock, decantado hacia un oyente juicioso.

Pero también es vieja la síntesis de estas dos instancias supuestamente antagónicas. Una de las más logradas es la que hicieron los enciclopedistas franceses en la voz "foible" (faible, débil) de su diccionario, al afirmar que "a medida que la mente adquiere más iluminación, el corazón adquiere más sensibilidad". En 1970, tres años antes de los coqueteos progresivos de Stevie Wonder, George Clinton y sus huestes funkadélicas mejoraban la avanzadilla enciclopédica haciendo del título de su segundo disco toda una declaración de principios: Free your mind and your ass will follow, es decir, libera tu mente y tu culo la seguirá.


jueves, 6 de mayo de 2010

Paralelo 43°21'45”


A partires de mañá día sete e ao longo do mes de maio ten lugar no barrio coruñés da Agra-As Conchiñas o festival artístico Paralelo 43º 21' 45'': danza, concertos, exposicións, obradoiros, pasarúas e un sinfín de actividades con vocación peatonal.


jueves, 18 de marzo de 2010

La televisión (apenas) es nutritiva


La televisión es nutritiva, eso cantaban Aviador Dro en tiempos en los que sólo había dos canales: TVE1 y TVE2.

Autonómicas al margen, todavía son las cadenas públicas del Estado las únicas que emiten contenidos musicales con vocación no estrictamente publicitaria; ahí están
Los conciertos de Radio 3 y, siendo muy poco rigurosos, No disparen al pianista. A éstos habría que sumar Mapa Sonoro, espacio dedicado a la actualidad, en Canal Cultura. Por otra parte, el canal Clásico de RTVE, cuya oferta se centra en la música clásica y las "otras músicas" (¡!) - jazz, flamenco y músicas del mundo - desaparecerá para integrarse en los dos nuevos canales de TDT: Canal Cultura y Alta Definición.

Para la cuota documental, casi ausente en la parrilla de TVE, hay que recurrir a las autonómicas, donde destaca la oferta de Sputnik, en TV3. El caso de programas en los que la música es objeto de opinión o debate, como ocurre con la - envidiada - literatura, que cuenta con espacios en casi todas las cadenas públicas, es el que se presenta más crudo.

Es precisamente en programas sobre libros donde uno puede toparse con sorpresas agradables. En Telemadrid,
Las Noches Blancas dedica de cuando en cuando alguna de sus ediciones al mundo del rock; por ahí ha desfilado gente como Silvia Grijalba, Fernando Márquez, Enrique Bunbury, Adanowsky o Sabino Méndez. Desafortunadamente, la videoteca de la web del canal no pone estos vídeos a disposición del público. Esto no pasa con TV3, a través de cuya web sí se puede acceder a los vídeos del programa dirigido por Emili Manzano L'hora del lector. Tratándose de un espacio literario no ha de sorprender que el grueso de la - breve - oferta esté copada por músicos hablando de literatura: Santiago Auserón, Quimi Portet y Astrud. Más decantado hacia lo musical encontramos una edición dedicada a la escritura de letras para canciones en la se explayan Santiago Auserón, Jaume Sisa y Kiko Veneno, u otra en la que Lou Reed es entrevistado con motivo de la publicación de su libro Atraviesa el fuego, que compila las letras de todas sus canciones. En cualquier caso es una lástima que las televisiones no se prodiguen más con este tipo de programas, porque como dice Joe Boyd, "la única cosa mejor que la música es hablar de música".

Si la TDT supondrá la proliferación de canales televisivos con una oferta en contenidos musicales interesante es aún una incógnita. Si la programación actual de las plataformas digitales y la televisión por cable es un anticipo del futuro, no hay demasiados motivos para el optimismo. La emigración de la audiencia a la red está servida, a pesar de las invitaciones a la regulación de los Murdochs y Berlusconis de turno.