Luis J. Ruiz entrevista a Karina, cantante, para el diario La Rioja, edición del 19 de julio de 2010.
Pregunta: Aquellos conciertos de antaño también han perdido peso.
Respuesta: Sí, ahora actúo más en centros culturales...

A la rondalla viril, a la sana cobla, vienen a sustituirle las brutales estridencias del "jazz-band", importación de una "música de negros" aderezada con el degradado ambiente del "cabaret" y que la inconsciencia de agotadas juventudes ha elevado a la categoría de arte de moda. Inútil decir que eso ya no es música para el pueblo, sino música contra el pueblo, en la cual solamente palpita una bestialidad de seres en celo, y un primitivismo de bosque africano.
Eduardo López Chavarri. Música popular española. Barcelona, Labor, 1940 (1ª edición 1927).

[...] De algún autor se afirma que tiene técnica, pero no inspiración. Esto es falso: ni tiene técnica ni tiene inspiración. El que puede imitar hábilmente algo, no tiene técnica, sino que la técnica le tiene a él: la técnica de algún otro. [...] No hay técnica sin inspiración, pero esta debe tener su propia técnica.
Arnold Schoenberg. Problemas de la enseñanza artística (1910).


Incluso en el jazz instrumental, el modo básico de expresión descansa en la imitación de los efectos de la laringe humanaA la larga, concluye Frith, este énfasis en la expresión acabaría por convertirse en un lastre una vez que el rock empezó a ser vehículo para un tipo de "expresión artística genuinamente individualista", deliberada, en la que se perdía naturalidad y se ganaba en autoconciencia y complejidad. Paralelamente el soul, de camino hacia el éxito, empezó a ser cuestionado: en 1970 los críticos de Rolling Stone y NME echaban pestes sobre los discos de Motown, considerándolos "una papilla de Muzak vacuo y tonterías pretenciosas".
Lo que se asumía era que mientras la música negra era importante como una expresión de vitalidad y excitación - era, en otras palabras, "buena para bailar" - carecía de las cualidades reflexivas necesarias para una expresión artística genuina. (La versión más cruda de este argumento apareció a finales de los 70 cuando la contraportada de Rolling Stone aparecían anuncios de camisetas en las que se leía "Disco Sucks!" (la música disco apesta)


